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Esta página se llama Conózcanos — pero quien le habla soy yo.

 

Y puedo decirle con la certeza que me dan mis casi treinta años como asesor financiero independiente, que para asesorar correctamente, se empieza por escuchar.

 

De modo que la única forma profesional de ayudarlo, es conociendo sus objetivos.

 

Así sabrá que lo que más importa es lo que usted necesita, y que mi trabajo es adaptarme a ello.

Le dejo tres preguntas.
Y le hago tres promesas.
Me conocerá por ellas.

Mis preguntas:
Tiempo:

No es lo mismo gestionar una inversión que solo desea que trabaje para usted durante un año, que aquella con la que piensa encontrarse dentro de veinte. Cuéntenos cuál es su objetivo, y sabremos cómo administrarlo.

Calma:

Todo patrimonio atraviesa días en que el mercado baja. La pregunta es en qué momento esa baja le quita el sueño. Esa sensación es suya, y nos indica qué instrumentos ofrecerle.

La proporción:

Un pequeño río desemboca en un gran mar. De igual modo un pequeño aporte puede construir un gran capital. Y ambos se administran de manera diferente.
Hablemos de cuánto pesa la parte que nos confía, para saber cuál podemos tratar con audacia y cuál con prudencia

Nuestras promesas:
Asesoramiento es sin cargo.

Nuestros honorarios los paga la compañía que tenga aquel producto que usted necesite. Nuestros servicios nunca le sumarán un gasto — siempre le acercarán un aliado.

Su dinero siempre en sus manos:

Seguridad ante todo: Su dinero en cuentas segregadas a su nombre.
En los mejores custodios del mundo. Sin excepciones.

Servicio al cliente:

Usted no trata con una persona: Se vincula con una estructura que no se apaga nunca: Equipos de soporte que lo atenderán en su idioma. Y un "home Banking" siempre disponible.