Una historia de adaptación
Tras la Segunda Guerra Mundial, miles de familias británicas encontraron en los parques de caravanas algo más que unas vacaciones: la posibilidad de volver a disfrutar la vida cotidiana.
Con las décadas los hábitos cambiaron y esos terrenos perdieron su uso original. Pero la tierra permaneció. Y como suele ocurrir con los buenos activos, encontró una nueva utilidad.
Hoy muchos de esos espacios se transforman en comunidades residenciales para adultos mayores independientes, respondiendo a uno de los cambios demográficos más importantes que enfrenta el Reino Unido.
