Mientras usted se toma su tiempo para decidir, la realidad continúa su camino.
Usted lo sabe.
Por eso en algunos casos actúa.
Asegura el auto: puede chocar.
Asegura la casa: puede incendiarse.
Asegura la oficina: pueden robarle.
Paga, todos los meses, por riesgos que tal vez nunca ocurran.
Y no asegura lo único que no es un riesgo, sino una certeza.
Lo único que va a ocurrir. En tres segundos o en treinta años, pero va a ocurrir.
No es que usted no entienda de seguros. Usted entiende perfectamente.
Solo que dejó afuera el único que no admite un «quizás».
Piense en esto durante unos segundos...
Imagine que, desde mañana, las personas que dependen de usted debieran continuar sin sus ingresos. ¿Qué efecto económico cree que tendría?
Es una cuenta simple, con un resultado doloroso.
Pero hay una solución. Se llama seguro de vida.
Y nadie toma un seguro porque va a morir.
Lo toma porque otros tienen que seguir viviendo.
Por eso se llama seguro de vida. No es para usted. Es para ellos.
«Para ellos» se traduce en cosas concretas.
La renta que usted generaba y que deja de entrar. La deuda que queda abierta. Los estudios que empezaron con usted y tienen que terminar sin usted.
Un seguro de vida cubre esas tres. Y hace algo más, que casi nadie nombra: le permite dar después lo que en vida no alcanzó a darles.
Que lo que empezó con usted siga sin usted.
Recuerde que tomar esta decisión, siempre será una responsabilidad exclusivamente suya.
Y lo es, porque no importa a quien ponga de Beneficiario en su seguro.
Ya sea su esposa/o, o quien decida.
Quien recibirá el dinero es una persona que hoy no existe: Será su viuda/o etc.
Los integrantes de la familia pueden negarse a que tome un seguro de vida, porque no quieren pensar en su muerte.
Pero la persona que lo sobreviva le agradecerá eternamente que lo haya hecho.
Algunas coberturas y beneficios:
Beneficio por enfermedad terminal.
Algunos productos permiten que usted tenga acceso hasta 50% de sus beneficios por muerte, si usted padece una enfermedad terminal, lo que puede darle una oportunidad más o mejorar su calidad de vida.
Comprar patrimonio inteligentemente.
Al sostener su plan, usted garantiza que, hasta en el último segundo de su vida, su patrimonio familiar dará un salto inmediato y asegurado por un costo insignificante. Ninguna otra herramienta financiera le permite asegurar tanto aportando tan poco.
Impuestos de sucesión cubiertos.
Los ingresos del seguro (el beneficio por muerte o el valor de rescate) se pueden utilizar para pagar los impuestos de sucesión, preservando su patrimonio para sus beneficiarios.
Si posee un negocio.
El seguro de vida se puede utilizar para cubrir préstamos de negocio excepcionales, proporciona estabilidad financiera después de la muerte de un socio, otorgándole el efectivo necesitado para financiar un una compra de las acciones al propietario que sobrevive.
¿Y si pago treinta años y no pasa nada?
Es la pregunta que todos hacen. Y tiene respuesta.
Pagó treinta años el seguro del auto y no chocó: no le devuelven nada.
Pagó treinta años el de la casa y no se incendió: tampoco.
Acá sí. Según el plan, recupera lo aportado. Y algo más.
No porque la compañía sea generosa. Porque hizo la cuenta.
Prefiere devolverle lo que puso antes que pagar el capital asegurado.
La aseguradora nunca duda de que ese día va a llegar. El único que duda es usted.
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Nos comunicaremos con Ud. dentro de las próximas 72 horas hábiles. Después de nuestro contacto, no tiene obligación de conceder entrevistas. Si lo hiciera, lo haremos de la forma que usted prefiera: digital o personalmente.
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